Bárbara Carvacho: “la flojera del periodismo musical no tiene límites”

Sobre la precarización de este oficio, las responsabilidades con nuestro entorno y los límites del activismo en el periodismo, conversamos con la periodista que ha hecho una carrera cubriendo música en medios digitales y cuya firma se lee en medios como POTQ, Vice México, Noisey y Culto de La Tercera.

Tania Selaive

“Cuando todo esto pase, quiero salir a la calle a ver qué bares siguen abiertos, qué bandas están volviendo a las pistas y de qué están hablando y quiero escribir sobre eso para que las personas que vengan después puedan ver cómo funcionaba la escena de su lugar en tiempos de pandemias.” 

Obsesionada con el registro. Así se define la periodista Bárbara Carvacho mientras habla de la importancia de la supervivencia del periodismo musical “vivo con el miedo de que las cosas se nos vayan olvidando”, agrega, imaginando un futuro distópico (y cada vez más probable) en que los medios formales desaparezcan y “sólo queden instagrams de personas que nos recomienden cosas”. “Me parece súper importante que sigan existiendo medios que tengan un filtro periodístico para hablar de música. Que no se reduzca el tratamiento de información respecto a la música simplemente al acto de compartir cosas que nos gusten”, explica.

¿Y cuál debiese ser esa labor periodística?

Yo creo que es fundamental que exista una persona que tenga la formación, los conocimientos o intereses para constatar cuñas o averiguar más de una versión de los hechos. Creo que el tratamiento de la música desde el hobby se queda mucho en la opinión y falta el “por qué”. Cuál es el impacto que tiene en la sociedad esta canción o este disco, más allá de si a ti te gustó o no. En ese sentido me parece imprescindible la labor periodística a la hora de registrar y comunicar algo tan esencial como la música, porque es una representación de lo que somos como sociedad y si el periodismo deja de hacer esa parte de la pega ¿con qué nos quedamos? con puras canciones efímeras.

Ahora, el periodismo musical no tiene por qué ser estricto, ni docto, ni pulcro. De hecho, me parece súper interesante que hayan distintos formatos y que haya un trato coloquial de la información. Como también la música tiene otros rincones que necesitan un tratamiento mucho más serio de la información, que pasa con la precarización de los músicos, que pasa con los abusos de esta industria híper viciada. Y creo que el periodismo tiene una labor súper relevante que cumplir ahí también.

Respecto a los rincones oscuros de la música. Como parte estable de POTQ te tocó participar editorialmente el año 2017 en la serie de reportajes de denuncia contra la violencia machista en la escena musical nacional, los que causaron bastante polémica. Cómo fue ese momento y cuál es tu reflexión acerca del activismo dentro de los medios ¿Es compatible con el periodismo?

Es un tema complicado. Soy de las que cree que siempre deberíamos disfrazar un poco el activismo a la hora de comunicar a masas, sobre todo algo como la música. Respecto a esa serie de reportajes, decidimos hacerlo porque sentimos era un apuro, una desesperación, porque era una escena de decenas de niñas bordeando los 18 años que no sabían qué hacer, no sabían a quién acudir. Y si las instituciones no funcionan, el periodismo también tiene la habilidad de hacerse cargo. Y como nadie más se iba a hacer cargo de que las tocatas en La Florida eran un epicentro de violaciones, decidimos hacerlo nosotras. Ahora, creo que hay que tener mucho ojo con ser periodista activista, es una línea difusa, pero me parece que hay hitos, contextos, cuando una puede sacar la súper capa de periodista y decir: “ok, puedo denunciarte, no sólo contar lo bueno que está tu disco”. También tengo la plataforma para decir: “bacán tu música, pésima persona”. 

Cuando hablas de hacernos cargo, no sólo tiene que ser en formato denuncia de lo negativo. ¿Crees que parte de la responsabilidad del periodismo musical es también hacerse cargo de la escena local y no sólo hablar de los grandes nombres?

Completamente. Me parece algo muy relevante para el funcionamiento correcto de este medio ambiente en que nos movemos. Al final somos parte todos de un engranaje, de una máquina. Y si tú no estás cubriendo lo que está pasando en tu cuadra, no sé qué tanto piso tienes para andar hablando de Madonna, por ejemplo. Me parece sumamente causa consecuencia: eres Chile, tienes que saber más allá de Los Prisioneros y Los Tres si quieres desenvolverte en el periodismo musical, porque si no te va a pasar la máquina por encima. Es vital que el periodismo sea partner de la escena local.  Después podemos ‘chupar medias’ para afuera, que también es divertido, es emocionante entrevistar a tus ídolos o a tus ídolas, pero la difusión y el registro tiene que partir por casa sí o sí.

En ese sentido ¿cuál es tu evaluación de los medios musicales actuales?

Estoy bien comprometida con la lectura de algunos blogs especializados que están hechos por gente muy joven, con mucho entusiasmo. Es impresionante la cobertura que hacen, no se les pasa ni un estreno y entrevistan a músicos que tienen una o dos canciones. Ahora, es bueno el desempeño, pero es medio amateur, te encuentras fallas de ortografía, fechas mal puestas, datos no tan bien corroborados. De todos modos, en las grandes ligas del periodismo musical estaría bueno que se observara el ímpetu con el que los estudiantes de periodismo levantan sus propuestas de enfoques o de temas porque la flojera del periodismo musical no tiene límites. Yo no veo ninguna propuesta interesante en un medio grande, es triste. Viven de las efemérides o de súper estrellas. Y al lado tienes a estos otros medios chicos que tratan de sobrevivir y que para tener flujo de páginas tiene que subir muchas notas, por ende, copian y pegan comunicados o repostean cualquier noticia para ganar clicks. Entonces te encuentras con puros callejones sin salida.

Si nos ponemos optimistas ¿qué escenario ideal ves para este oficio?

Me cuesta ser optimista la verdad. Suelo hacer muchas de mis pegas relacionadas a la música totalmente gratis, entonces imaginarme un escenario ideal para mí sería desenvolverme en esta profesión y que me dé para vivir de ella.  En un plano realista, veo que hay bastantes medios que están intentando seducir marcas para mantenerse con vida. Creo que es relevante lo que hacen marcas como Redbull. Es plata que no va a salir del estado, no la vamos a levantar de rifas ni podemos trabajar todos gratis y a mí la verdad no me parece tan conflictivo el cederle un espacio a una marca mientras no se involucre en el tratamiento del contenido. Como sea, me parece muy importante recalcar que no hay que permitir que el periodismo musical se muera, da lo mismo la plataforma, el acceso a las canciones y los contenidos musicales es un bien que debiese ser público, universal.

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