Legado Sonoro: ser un crujido en un disco de vinilo.

Por Tania Selaive

Para esta edición de Grieta dedicada al luto, conversamos con el músico y emprendedor inglés Jasón Leach, quién innovó en las posibilidades de los ritos fúnebres y fundó And Vinyly, sello que se dedica a prensar tus cenizas o las de un ser querido en un disco de vinilo, creando un objeto-memorial que podrá ser conservado por generaciones. 

La creación del mundo, sea cual sea la manera en que supongamos que ocurrió, debió ir acompañada de movimiento y en consecuencia, de sonido. 

El sonido es vibración, hace vibrar las ventanas, las maderas, incluso nuestros cuerpos cuando alcanza ciertos volúmenes. El sonido definitivamente mueve el aire, quizás sea por ese motivo que nos parece tan poderoso escuchar el registro de la voz de alguien que ya no está entre nosotros, en especial si el sonido se reproduce de forma análoga, como en un disco gramofónico. 

Muchos de nosotros conservamos fotografías, incluso objetos de nuestros antepasados, pero para nuestra generación es poco frecuente contar con el registro de sus voces. Los humanos del futuro sin duda tendrán un exceso de registro del hombre actual, selfies, fotografías casuales, videos en su mayoría intrascendentes acumulados en formato digital, desvalorizados con el tiempo y desechables. Si hiciéramos el ejercicio de buscar en nuestros teléfonos inteligentes o redes sociales algún registro que nos resultara realmente significativo, que nos evocara algún recuerdo memorable, probablemente un gran porcentaje de nuestro archivo nos parecería una basura.

Ahora, si el ejercicio consistiera en recolectar solo sonidos (no imágenes) que de alguna forma resumieran quiénes somos, la persona que somos. Una especie de muestra sonora de nuestra historia, de nuestra personalidad, de nuestro legado, probablemente esa búsqueda partiría cerrando los ojos y no en alguna pantalla: ¿Cómo suena una vida?

Polvo y sonido serás

Jason Leach (44) creció escuchando la historia de las cenizas de su bis abuelo, que terminaron perdidas en la arena luego de que el viento jugara una mala pasada cuando las arrojaban al mar. “Eso no va a pasar conmigo”, dice con certeza. Él ya tiene un plan: “mis cenizas quedarán prensadas en un disco de vinilo”, asegura. Y nadie lo duda, ya que hace 15 años dedica su tiempo a prestar aquél servicio con su sello llamado And Vinyly; “Live from beyond the groove”, reza su slogan, algo así como “vive desde más allá del ritmo”, aunque también se puede interpretar como “vive más allá de la ranura”, refiriéndose a los surcos de los discos de vinilo. 

Hoy, su empresa con base en Scarborough, Reino Unido, cuenta con alrededor de cinco clientes por mes “en su mayoría personas que tienen cenizas de algún familiar o ante pasado o gente que escuchó a su ser querido decir que le gustaría algo así, por lo que son los padres, hermanos o amigos los que “organizan” la producción del disco”, cuenta. De todos modos, su idea original fue concebida como algo mucho más personal. Jason lleva todos estos años coleccionando sonidos para su propio disco-legado, idea que le parece fascinante y que lo motivó a partir: “estoy constantemente pensando en qué sonidos debiese llevar, pero es un proceso muy difícil, ¿sabes? sé que habrá un poco de mi música, un poco de sonidos de mi ciudad, definitivamente mi voz, las voces de mis hijas. Pero es un proyecto difícil de zanjar, más bien imposible, algo en lo que uno está continuamente trabajando y nunca termina, simplemente será lo que sea cuando llegue el momento”, reflexiona. 

Carl Sagan, el célebre astrónomo y divulgador científico estadounidense es autor de uno de los gestos más hermosos y románticos que la ciencia se ha permitido: Los discos de oro lanzados sobre las sondas espaciales Voyager I y Voyager II, que llevan en sí registrados sonidos e imágenes que intentan resumir la diversidad biológica y cultural del planeta tierra. Al menos de lo que era el planeta en ese entonces, 1977. Allí, viajan por el espacio interestelar, sonidos de ballenas, cantos de pájaros, el crepitar del fuego, el latido de un corazón y otra serie de sonidos denominados “sonidos de la tierra”, junto con voces humanas saludando en 55 idiomas y música clásica o popular de diferentes épocas y culturas. 

Si bien, es muy improbable que el mensaje llegue a puerto, ya que como explicó el mismo Sagan “La nave espacial, y el registro, solo serán encontradas si existen   otras civilizaciones capaces de viajar en el espacio interestelar”, el simbolismo detrás del gesto es potentísimo, en particular por el ejercicio que significó intentar resumir no solo a la especie, si no al planeta en su conjunto, y plasmar toda esa información en un solo objeto. Llevar ese ejercicio a lo individual y reducirlo únicamente al sonido es lo que Jason imaginó cuando creó And Vinyly.

Tu cliente ideal, entonces, es el que produce su propio disco.

Sí, es una idea que me gustaría introducir, de hecho estoy pensando lanzarme con las redes sociales para justamente esparcir esa idea. Llamar a la gente a proponer sus propios sonidos, compartir cómo les gustaría ser recordados. Creo que es sano pensar y hablar sobre la muerte y más difícil aún, sobre la muerte propia. En mi generación al menos, siento que siempre fue un tabú, Quizás el ejercicio de pensar en cuál será nuestro legado nos haga actuar mejor, ser mejores personas. Le baja el ego al ser humano pensar en su mortalidad. 

Un legado sonoro. En un documental sobre And Vinyly, te escuché afirmar que para ti los sonidos son más evocativos que las imágenes o incluso los olores y sabores.

Sí, bueno, eso es muy personal. Entiendo que según la neurología lo que más evocan son los olores, ¿sabes? El olor a tierra mojada te lleva a tu infancia en el campo lluvioso o el olor a canela a las navidades. Para mí, los sonidos son muy importantes y lo interesante es que suelen ser sonidos que uno da por sentados, pero que permanecen en la memoria por años y años: el sonido de la madera al quebrarse, un estornudo, un auto que pasó justo en el momento preciso y capturó un recuerdo que cuando vuelves a escuchar el sonido, se activa.

Muchos de nuestros recuerdos son películas mentales que empiezan a proyectarse en nuestra cabeza cuando escuchas algo que es parte de esa banda sonora.

¿Cuáles han sido los discos-legado que más te ha interesado producir?

Ha habido un par de ocasiones en que nos han pedido simplemente registrar silencio, para que lo único que se perciba al reproducirlo sean los crujidos generados por el roce de la aguja con las cenizas, que es casi como percibir a la persona. Eso ha sido muy interesante, porque tienes que grabar el silencio, lo que como ejercicio es fascinante, porque es imposible. Nunca es realmente silencio. También hay otro par de discos que han sido encargados por una artista taliana, Francesca Grilli, ella compuso una pieza musical para cuerdas, montó un concierto/instalación en el que le prendía fuego a los instrumentos y después me mandó las cenizas para que las estampara en un disco con el registro. Luego, me encargó otra obra con un meteorito, con el polvo de un pedazo de meteorito. En ese disco nos pidió grabar sonidos de desastres naturales: una erupción volcánica, un tornado y un terremoto. Eso también fue muy interesante. Pero si me pongo a pensar en el sentido original de este proyecto, los discos que más me ha gustado hacer son los que involucran las voces de las personas, de los muertos. Registros familiares, de cumpleaños, risas, un mensaje de audio, momentos cotidianos. La idea de que tu voz pueda estar moviendo el viento en el futuro me parece hermosa.

El proceso de construcción del disco es el mismo que cualquier otro, la variación llega al final cuando justo antes de prensarlo, le vierte encima lo equivalente a una cucharadita de cenizas.  “La idea es que se genere un pequeño ruido, nada que comprometa demasiado el sonido de la grabación, no queremos que el disco salte, pero que sí se perciba ese crujido que marca la presencia de las cenizas, porque finalmente son “ellos”.”

Los discos pueden ser encargados de cualquier color, pero Jason sugiere sean transparentes para que las cenizas también se vean. El servicio incluye la masterización del audio escogido y el diseño del arte del disco, donde se suelen imprimir fotos familiares, fechas importantes o mensajes para el fallecido . 

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