Thurston Moore, ex Sonic Youth: “la respiración no es sólo vida, es música”

Una de las mentes creadoras de la Generación X y de Sonic Youth, una de las bandas más influyentes de los últimos tiempos,  habló con Grieta Mag sobre el fin de esta era o el comienzo del futuro. “La muerte es un nacimiento hacia la eternidad”, aseguró.

“I don’t know why you wann’ impress Christgau / Ahh let that shit die and find out the new goal / Kill yr. / idols, sonic death / It’s the end of the world and confusion is sex / Kill yr. / idols, sonic death / It’s the end of the world and confusion is sex

Sonic Youth, “Kill Yr Idols”

Por Laura Estévez y Sebastián Herrera

Su cabello inconfundible cubre su rostro, mientras dice que tocarán una última canción. Sus palabras podrían ser las de cualquier concierto, en cualquier lugar del mundo, en cualquier festival, de cualquier ciudad. Sin embargo, en el mismo momento que habla, hace señas de adiós y confiesa lo bello y genial que es el público presente. Thurston Moore hace una breve pausa. El silencio podría ser normal, si tomamos en cuenta la intensidad de los shows de Sonic Youth, pero en este caso es más significativo. Hay algo en la intervención, el silencio y en esa dilación, que nos detiene en esos escasos segundos. En ese algo, hay historia, hay tránsitos, hay música, arte, hay también conflictos, quiebres y reuniones. Cuando retoma la palabra, simplemente dice que espera volver a ver a quienes están ahí.. Luego, suenan los acordes de “Teen age riot”. La última canción que la agrupación tocó en vivo. 

Hay ciertas imágenes del fin que hablan por sí mismas. Ahí, en ese escenario, en esa imagen, en esos escasos minutos, un registro fúnebre: 14 de noviembre de 2011. Festival SWU, de Brasil. Luego de treinta años de larga búsqueda experimental, Sonic Youth dijo adiós. Uno de los referentes indiscutibles de la movida underground de los noventa y de la revitalización del punk, jazz y psicodelia mezclados con ese groove arty que dejó piezas tan extrañas, pegadizas, rítmicas, y distorsionadas, después de tres décadas, simplemente cerró la puerta. Tras ella, una estridente, abultada, e innovadora producción creativa. 

Fuera de ella, cada uno de sus integrantes con un lienzo blanco dispuesto a ser llenado de nuevas ideas: las bandas Body/Head y Glitterbust, además del alabado trabajo solista “No Home Record” (2019), en el caso de Kim Gordon; discos, documentales, libros de poesía y spoken words, por el lado de Lee Ranaldo. Álbumes y giras con Riviera Gaz, sin contar la dirección de su propio sello, Smell Like Records, es lo que ha hecho Steve Shelley y por último, álbumes, colaboraciones, libros, editorial, sello, una librería, tienda de discos y diario independiente, en el caso de Thurston Moore; son algunos de los proyectos que mantienen ocupados a quienes hicieron el punk quebrar. 

Moore, sin duda, fue una de las piedras angulares de la banda y de toda una generación. Un hipster de tomo y lomo a la usanza beatnik: bohemio, intelectual, sensible artísticamente, un coleccionista de curiosidades, rarezas,  videos, vinilos, libros y arte relacionado a la música. Este cúmulo documentado de información lo hacen un perfecto arqueólogo de las épocas pasadas y un ilusionista distópico del futuro. 

Si bien desde los noventas Thurston comenzó su incursión solista, con colaboraciones experimentales y discos como “Psychic Hearts” (1995), luego de la separación, emprendió un frenético y productivo proceso creativo que le permitió lanzar varios trabajos: “Trees Outside the Academy” (2007), “Demolished Thoughts” (2011), “The Best Day” (2014) y “Rock’n Roll Consciousness” (2017); además de iniciar una extensa búsqueda musical que viaja entre sonidos eclécticos, que pueden ir desde el pop, rock, folk, psicodelia, jazz o avangard, y que lo ha hecho traducir estos heterogéneos gustos en proyectos como Chelsea Light Moving o Thurston Moore Group, agrupación que lidera junto al guitarrista James Sedwards, su ex compañero de banda, Steve Shelley, y la bajista de My Bloody Valentine, Debbie Googe. Para este año, ya tiene anunciado su próximo álbum, “By the Fire”, el cual saldrá el 25 de septiembre bajo su propio sello. 

Has vivido y compartido con los artistas más relevantes de las últimas décadas; has hecho discos que han trabajado distintas texturas, estéticas y formas, sin embargo, ¿qué es eso que durante tu vida no has alcanzado a hacer y que sirve como motor de tu proceso creativo?
Creo que entender que siempre hay cosas nuevas por descubrir, misterios por resolver y experiencias que nos sorprenderán, ya sea para bien o para mal. Es, al mismo tiempo, un acto de confianza y una interpretación, una comprensión. Creo que la expresión de nuestra condición humana, de nuestra vida a través del arte, la música, la arquitectura, las leyes y las fuerzas que rigen el sistema, encuentra su camino a través de lo divino. En tanto soy consciente de esto,  logro encontrar en cada momento, uno nuevo, abierto, libre, sugerente, intrigante y demasiado fugaz. Enfoco mi energía en el proceso creativo sin basar mis expectativas en la aceptación del otro.

Vivimos en tiempos de mayor producción musical, pero de menos espacios para poder dar vitrina a ella, ¿cómo ves el escenario actual respecto a la industria? ¿crees que nos estamos alejando de la esencia y centrándonos en lo superficial, más que centrarnos en la creación misma?
Las tendencias de la industria que buscan la manipulación y aceptación popular no tienen ningún efecto en mi proceso creativo. Siento que es un error juzgar las libertades del otro. Si los programas superficiales de la tele son todo lo que una persona necesita para que se construya a sí mismo, ¿quién soy yo para decir que está mal?; casi toda la música y arte que encuentro interesante está completamente en oposición con la mayoría de las sensibilidades del mundo. Nada es mejor o peor, sólo es diferente. Apoyo la diversidad.

¿Crees que la pandemia y los movimientos sociales que han ocurrido en el mundo vayan a modificar la formas en que hoy nos relacionamos?
Sin duda, y es algo que podemos ver ahora mismo, no es necesario esperar. Si bien históricamente el mundo tiende a superar las tragedias a través de la búsqueda y creación de emociones esperanzadoras que le otorgan seguridad, sigue existiendo demasiada codicia y abuso que se regenera una y otra vez en personas que influyen a otras, creando un círculo vicioso. La actual pandemia, además de hacernos empatizar en el horror de la injusticia, ha creado una nueva pasión por luchar contra los mismos viejos tumores malignos de la división. ¡Los New Kids on the block están creando algo increíble con sus cruces de género, arte, música, amor y poder a través de la protesta!

Pasamos de pasear libremente por las calles a vivir en claustro de nuestros hogares, ¿crees que ese tránsito ha cambiado tu forma de hacer y pensar la música?
Me ha permitido centrarme en escribir prosa y música sin la ansiedad constante de tener que salir de casa para viajar por cualquier motivo. Es algo que estoy buscando constantemente estos días,  permanecer en un solo lugar y no viajar tanto, que además genera tanta contaminación en el medioambiente. La disminución de vuelos, y por supuesto la de la movilización terrestre a nivel mundial, se ha transformado en una realidad impuesta pero que ha significado muchísimo para el bienestar de nuestro planeta. Espero que cuando las cosas comiencen a retomar una normalidad y bajen las posibilidades de contagio, seamos capaces de observar este mundo menos contaminado

Las últimas palabras de George Floyd fueron “No puedo respirar”, no deja de ser simbólica la frase, pues ese último halo se expresa en medio de una pandemia que precisamente afecta nuestra forma de respirar ¿crees que lo que vivimos pasa por tantas capas que incluso pueda llegar al ritmo de la música?
Por lo que entiendo, la música y el ritmo eran la vocación del Sr. Floyd. Es lo que amaba. Al mismo tiempo, el gobierno de Trump ha aflojado todas las restricciones para los principales contaminadores industriales durante una crisis “respiratoria”. Respirar es vida y hay una fuerza estranguladora, como lo vemos en mentalidad genocida de los Steve Bannons del mundo.

¿Cómo imaginas los sonidos post pandemia?                                                                                        Los estoy escuchando sin parar, permitiendo que los sonidos me inspiren. Una vez más inspirar, respirar. La respiración no es sólo vida, es música.

¿Crees que en tu nuevo disco existe el halo del virus y las nuevas formas de vida que traerá? No. Este disco, “By The Fire”, no tiene el halo de virus, ya que fue construido antes de cualquier noción de una realidad pandémica. Pero, como sale a la luz en este periodo, puedo sentir las piezas y las canciones actuando como agentes de consuelo y desafío a cualquier resistencia viral.

Partiendo de esta idea con la que Simon Reynolds define a Yoko Ono y Brian Eno como protopunk y protopostpunk, ¿qué ideas tienes con respecto a los cruces entre las artes visuales y la música? ¿cómo crees que el arte ha influido en ella?                             
Simon Reynolds se está pajeando. Ono y Eno son artistas que conciben la música como algo que tiene el mismo valor que cualquier pensamiento o disciplina. Lo importante es que se permita a ese arte o música  compartir las ideas desde su verdadera fuente creativa. Lo que Simon dice no es nada nuevo.

¿Crees que, en la era digital y toda la inmediatez que esto conlleva, hemos perdido la fascinación por el concepto de ausencia de tiempo? 
Sí, y me parece completamente resonante con el pensamiento budista del tiempo y encuentro, especialmente en nuestra actual y multifacética interconectividad, que trae un consuelo profundo en sí mismo. Una aceptación atemporal del tiempo.

En 1977, Carl Sagan envió el Gold Record al espacio a través de la Voyager 1 y 2, ambos viajando fuera de nuestro sistema solar. ¿Qué pieza musical incluirías si enviamos este disco hoy? ¿qué opinas de este evento histórico o, si lo prefieres, de la representación artística inherente en él?                                                                                                                                          Me acaban de preguntar, esta mañana, qué canción me gustaría que se tocara en mi funeral y sugerí la pieza “Afrodesia” de John Tchicai , una composición que emerge sonoramente como un arcoíris. Es música espiritual, de principios de los setentas, así que mantengo esta opción y ese sería el disco que enviaría en el Golden Record. El infinito es verdad y es real, aunque siento que articularlo está fuera del alcance de cualquiera y esta verdad y realidad pueden descubrirse tanto en el arte como en la bondad.

¿Qué canción te hace pensar y conectar con la idea o sensación de muerte como concepto?¿Es la muerte un concepto? La muerte siempre es vista como algo “malo”, dando demasiada energía y poder al concepto de “malo”. Este es el único concepto: la muerte es un nacimiento hacia la eternidad.

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