FRANCISCO PINTO / DISTANCIA SOCIAL

Sebastián Herrera

Capas que se superponen articulando ambientes polirrítmicos, que permiten situar a la escucha en coyunturas que se adhieren al cuerpo y su resonancia. Imágenes, pulsiones y sensaciones sintetizadas en beats de house que fluyen y se suspenden en una coreografía sonora o en una arquitectura del espacio, que se erige en el sonido, la música y el baile.

El título parece casi una ironía, “Distancia Social”, es el nuevo álbum de Francisco Pinto, lanzado por el netlabel nacional, Pueblo Nuevo, que en esta entrega hacen una invitación a quebrantar límites y permitirnos el reencuentro. Entre el rito psicodélico y la pulsión dionisiaca oscila este disco que, con sutiles variaciones en las líneas rítmicas, nos permiten reconstruir la cultura de club. Once tracks nos traen atmósferas sincopadas y tenues in crescendos que remecen y conmueven al cuerpo.

La apertura nos sitúa, inmediatamente, en la intensidad del ritmo. “Crystal”, track que inicia el álbum, no solo sirve como manifiesto, sino que es un cómplice en el discurso: retrae, envuelve y suelta la imaginería que se completa en el club mental que cada uno experimenta.

La pista es además un ejercicio de diálogo, con seis productores nacionales, que exponen su propia forma de entender el reencuentro del baile con la experiencia de la música y una escena. Marciano, F600, Android, Fernanda Arrau, Evil Twin y Gabriel Vigliensoni, son los encargados de entregar versiones que resaltan las particularidades originales, para transformarlas, explorarlas o intensificarlas hasta dar con las nuevas formas.

“Tele-Viaje-Interior” hace honor al título, el track funciona como puente psicodélico, sostenido en atmósferas ondeantes, que envuelven beats, que entran en las profundas y múltiples formas de mezclar ritmos, ahondando en el groove del trance que la composición cromática resalta en la secuencia. “Oráculo” consigue un espacio de mayor solemnidad, como una frágil y delgada capa caen atmosferas de diversas texturas, entregando colores a cada melodía que, en un subidón de pulsiones, arma la fiesta propuesta por el disco.  “Distancia Lunar” devuelve el groove a un espacio que roza el jazz-funk para adornar las profundidades del house, con arreglos que edulcoran y movilizan la pieza, dotando de alma la pista que encuentra, en las raíces del Chicago de los 80s, su alma y conmemoración.

“Saag” es un claro ejemplo de cómo el ritmo de las influencias afroamericanas y latinas se acentúan en un bombo altisonante, más grave y marcado, en un eterno retorno que se deslizan por las líneas rítmicas del género, mezclando el disco, funk y electrónica, para engendrar su propio modo de intervenir la pista de baile. En definitiva, una declaración de principios o un kamikaze sónico, que rompe las limitaciones sostenidas en la lejanía del cuerpo en su encuentro con la cultura de club, “Distancia Social”, es la invitación al impacto, el crack que abre las grietas para devolver al mundo la fiesta.

Escúchalo en:

Distancia Social

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