ALISÚ / MEMORIAL ROCAS DE SANTO DOMINGO

Sebastián Herrera

Pensar la música, rescatarla, hacerla convivir con otros sonidos, voces, contextos y tiempos. Pensarla a partir del diálogo con otras disciplinas y su aplicación, apoyo y narrativa velada. Pensarla en post de una construcción mayor, una construcción conjunta y coral, “Memorial Rocas de Santo Domingo”, de la productora Alisú, publicado por el netlabel local Pueblo Nuevo, es un trabajo que no solo permite entender la amplitud y posibilidades del imaginario, sino también la capacidad de establecer vínculos con otro lenguajes, narrativas y memorias. 

Recuperar los sonidos de la historia es parte de lo que nos permite encontrar este delicado trabajo, que nos sumerge en imágenes, símbolos y resignificaciones. El mar, voces de niños y testimonios, se mezclan con las particulares estructuras sonoras de esta pieza, que documenta atmósferas contenidas en el frágil espacio que, a merced de un decir imperioso, busca imponer su voz y percibir la sensibilidad de las frecuencias en su resonancia emotiva, histórica y coyuntural. 

El trabajo, que inició como banda sonora de la obra “MemorialRocas AR”, investigación documental y trabajo inmersivo en Realidad Aumentada, de Pepe Rovano, toma su propio vuelo y autoría de la mano de Alisú, quien consigue que los espectros se tornen en sonidos electrónicos capaces de rescatarnos del olvido. 

El álbum es también una construcción sacra, un eco que recobra el tiempo de la barbarie. Construida, en primera instancia, como colonia de veraneo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y, tras el golpe militar, ocupada como centro de torturas, luego que Tejas Verdes dejara de operar en marzo de 1974, Las Cabañas, nombre que recibió el recinto ubicado en las Rocas de Santo Domingo, fue utilizado, hasta 1975, como campo de concentración. Este relato es el que Alisú incorpora dentro de capas de sonido que funcionan como la excavación antropológica del lugar, insertando en el sonido, no solo ambientes melancólicos, sino también luminiscentes momentos, en el que la vida arrebatada, retoma el curso que le fue impedido. 

Paisajes ocupados por víctimas y victimarios, por sujetos y fantasmas, el álbum es un documento que decide narrar parte de la historia de nuestro país. La sutil propuesta sonora, accede a cumplir un rol en el que la composición es un soporte que acentúa, acompaña, expande y registra los testimonios recogidos por quienes habitaron el lugar.  El estadio sonoro podría estar en la experimentación de los sonidos. Sin embargo, el punctum adviene en muerte, dignidad y memoria. Un disco que se transforma en lo que anuncia: memorial de la violencia y la música como forma de invocar la justicia.  

Escúchalo aquí:

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