David Stubbs: “La música es la banda sonora para exigir lo imposible”

Periodista londinense, parte de la revista Melody Maker, Vox, NME, The Wire, Uncut, Spin, o The Guardian. Actualmente contribuye para en la satírica web The Daily Mash. Ha escribió sobre Jimi Hendrix, Eminem, el sello discográfico Ace Records, un programa de TV llamado “Tomorrow’s World”, entre varios otros tópicos. En Chile lo conocemos gracias a Caja Negra, editorial que ha publicado dos de sus libros y hoy, conversamos con Stubbs, para entender los sonidos de la revuelta.

Por Sebastián Herrera

En el primer número, una de las preguntas centrales y que más se reiteró entre los entrevistados fue por qué era necesario pensar la música. Las respuestas fueron múltiples; las razones podían ser políticas o netamente artísticas. El periodista y escritor Simon Reynolds fue el encargado de abrir los fuegos. Su mirada oscilaba entre la hautología –concepto apropiado por el K-Punk de Mark Fisher, quien lo sustrajo, al mismo tiempo, de Jaques Derrida-, al sentido concreto y aurático de la música. Ahí, en ese puente, confluyen razones ideológicas, sociales, culturales, artísticas y económicas. O, más bien, Económicas -así con mayúscula. Hoy, cuando se cumple un año del Estallido Social, y del sonido del descontento haciendo presencia en el espacio público, cuando regresan las voces espectrales de la memoria destruida, cuando vuelve el cuerpo y volumen al malestar, Davis Stubbs, un amigo, compañero universitario y de diversos proyectos del autor de Energy Flash, analiza la misma pregunta. Sin embargo, esta vez teñida de otros contextos y atmósferas.

En Sonidos de Marte, investigó y reflexionó en torno a cien años de historia de la música electrónica. La música que parecía, más que un ovni, una especie de Angelus Novus. Su influencia y evolución, permitió que el relato fuera narrado por la lengua tecnológica, donde sintetizadores modulares, máquinas de ritmos o secuenciadores midi, se transformaron en las herramientas que permitieron dar relato sonoro a nuestros tiempos. La proto innovación sirvió como medio para traducir las ideas, algo similar a lo que ocurrió en los 70 en Alemania, y que Stubbs documentó en Future Days, el Krautrock y la construcción de la Alemania Moderna. Ahí, la escena musical post segunda guerra mundial y la vanguardia de lo nuevo, que permitió imaginar un lenguaje inédito, fue una especie de carta magna que puso límites y retiro a la imaginaría del sueño americano que reemplazó el nazismo, pero que terminó por vaciar su discurso. ¿Este hito puede ser homologable a nuestro contexto?, ¿qué herencia dejará el “estallido” en los sonidos por venir?, fueron algunas preguntas que intentamos plantear en esta entrevista.

Nuestra conversación con Simon Reynolds partió con una pregunta que también te queremos plantear: ¿Por qué es importante pensar la música?

Primero, es posible pensar demasiado en la música. ¡Demasiado, a diferencia de otras cosas! Podemos ser bastante obsesivos con ella y sumergirnos tanto que ignoramos las otras dimensiones de la vida, en particular la política. La música siempre ha jugado un papel muy importante en mí. Me ayudó a “radicalizar” mis ideas de una manera positiva, no solo en términos de contenido, sino también en términos de sus formas. Soy un gran admirador de la música de vanguardia y siempre he creído que estar abierto a nuevas formas musicales, es más difícil que estar abierto a nuevas formas visuales. Es un condicionamiento perfecto para la mentalidad antifascista y la aceptación, tolerancia y rechazo del conservadurismo. No estoy diciendo que escuchar música de vanguardia pueda crear automáticamente esta mentalidad, sin ir más lejos, hay que recordar que las raíces de la vanguardia del siglo XX (futurismo) contienen también elementos fascistas. Además, no creo que sea necesario que alguien preocupado por un cambio social radical deba escuchar primero a Stockhausen. De hecho, Cornelius Cardew, quien trabajó con Stockhausen llegó a creer que la música de Stockhausen era demasiado distante para ser de alguna utilidad en la lucha de clases (¡y escribió el libro Stockhausen sirve al imperialismo!) También trató de escribir sus propias canciones pop, accesibles al proletariado, pero lamentablemente no eran populares ni muy buenas. No creo que la música, o cualquier otra forma de arte, tenga la cualidad de hacer automáticamente a una persona mejor y más noble. Muchos de los que participaron en el Holocausto tenían gustos musicales y literarios muy elevados. Aun así, creo que la música es un recurso masivo para el bien, para la salud mental, como medio de visualizar lo posible, como banda sonora para exigir lo “imposible”. Y no tiene por qué ser vanguardista. Un compás de 4/4 puede hacerlo. Un cantante de folk puede hacerlo. También una estrella del pop. ¡La música Disco puede hacerlo! ¡Y mucho! O el Rave, o Techno, etc.

¿Desde qué lugar crees que la música ha influido en la historia? ¿Qué elementos nos ha brindado para entenderla?

No estoy seguro de que la música haya tenido alguna vez un impacto decisivo en la historia. Creo que la historia ha tenido un impacto decisivo en la música y ese impacto se ha retroalimentado en la sociedad. Quiero decir, claro, tienes el Festival de la Canción de Eurovisión 1974, donde la canción portuguesa dio la señal para comenzar la revolución contra su dictadura. La música se ha asociado a eventos decisivos o revolucionarios, pero eso no es lo mismo. Un ejemplo: cuando escribí mi libro sobre el Krautrock, los editores inicialmente sugirieron el título “Días futuros: cómo Krautrock ayudó a reconstruir la Alemania moderna”. Tuve que decirles que en realidad no hizo eso en absoluto. El redesarrollo industrial y eventualmente espiritual de Alemania Occidental vino de otros lugares. El Krautrock fue una manifestación del espíritu del 68 y cómo se aplicó a los jóvenes alemanes occidentales, que llegaron a una edad adulta y aprendieron, por primera vez, sobre el Tercer Reich, el Holocausto y los terribles crímenes que sus padres y abuelos nunca habían discutido. De ahí surgió el deseo de reinventar la cultura pop; se tuvo que concebir una nueva música, de origen alemán, que rechazara las convenciones angloamericanas, e involucrara nuevos enfoques colectivos: electrónica, loops, repetición, etc. Pero esto era solo un puñado de músicos, pensando de forma similar en Berlín, Hamburgo, Munich, Dusseldorf, Colonia. Hasta el día de hoy, nunca han sido populares en Alemania como lo fueron los Beatles u Oasis en el Reino Unido. Sin embargo, esta nueva música, creada por condiciones históricas, ha tenido una gran influencia en todo el mundo.

¿Qué le debemos exigir o no a la música?

Exijo de la música que quienes la hacen no se sumen a la vasta contaminación de mala música, que no agrega nada conocido, explota la creación de un público perezoso que solo busca más de lo mismo; que quienes lo hacen se pregunten, conscientemente, si su música agrega algo nuevo y necesario al mundo. (E incluso mientras escribo siento que estoy un poco en desacuerdo conmigo mismo; ¿qué pasa con esas personas que tocan en bailes, hacen covers o bandas de tributo, agregando un poco de diversión y alegría a la dura vida laboral de las personas? ¿Qué?, ¿tienen que escuchar a John Cage preparando piezas de piano en un bar de fin de semana?). Así que supongo que mi primera “exigencia” son los criterios que aplico como crítico. En cuanto a la música funcional y cotidiana, está bien. Generalmente, no sé si para bien o mal, siento que hay demasiada música, más de lo que el mercado puede soportar. Entonces, si estás haciendo música con ambiciones y pretensiones, creo que los creadores deberían hacerse preguntas muy difíciles, incluso pensar si es preferible el silencio. Muy pocos, incluso los mejores, optan por el silencio. Muy pocos se retiran, como lo hizo Marcel Duchamp del arte. Por otra parte, ¿qué NO deberíamos exigirle a la música? Que cambie el mundo. El mundo cambia la música, como he dicho. Pero la música todavía tiene un papel importante en las vidas de quienes buscan cambiarlo.

Libros como Sonidos de Marte, que indagan en la música electrónica, o Future Days, que profundizan en el sonido krautrock, de alguna forma, hacen un cruce no solo entre estéticas musicales, sino también entre procesos sociales, políticos y los sonidos que se gestaban en esos instantes. En 18 de octubre se conmemoró un año del Estallido Social en Chile. Casi tres décadas después de la llegada de la democracia, ¿cómo contar esta historia desde la música?

Me siento muy emocionado y consciente de los trastornos que se viven en Chile, así como de la historia aún reciente del derrocamiento de Allende. Si bien el Inglaterra está pasando por problemas, no se comparan con los suyos. Una vez más, solidaridad. Refiriéndome a tu pregunta, quizás tú estés mejor posicionado que yo para responderla, porque estás experimentando cosas que yo no. ¿Qué significa la música para ti? ¿Cómo puede ayudar? Tú decides. La forma que tomará la música, el papel que desempeñará, depende de ti. ¿Que funciona? El ejemplo del Krautrock muestra cómo una gran música nueva puede surgir de una circunstancia histórica muy compleja, pero también era una música hecha por personas que vivían con relativa comodidad, y también con una rica herencia en términos de formación musical que utilizaron, pero también subvirtieron. ¿Puedes aprovechar alguna “riqueza” similar? Además, el Krautrock fue una historia contada implícitamente, no explícitamente. No tenía contenido político, a pesar de ser de origen “político”. ¡Si fuera un asesor, no sugeriría una revolución de vanguardia! Pienso en algo más directo. 4/4. Delirio, himno, cánticos, consignas, reuniones que reclaman más espacio. Hedonista pero no escapista. Un enfoque “simple”, arraigado en una filosofía política más profunda y en la historia de la música.

¿Cuál es el punto de partida? ¿El fin de la dictadura y la llegada de los hijos de exiliados, como Ricardo Villalobos, Dandy Jack, Chica Paula o Matías Aguayo, quienes crearon los primeros atisbos de una escena electrónica en el país?¿O el inicio es el new wave y post rock de mediados de los 80, con grupos como Pinochet Boys? ¿Las nuevas raves callejeras, como Recreo? ¿De dónde viene la resonancia? ¿Cómo explicar la historia a través de la música?

Bueno, para esto me centraré en Villalobos, a quien amo y en esta pista, “Bank Brotherhood”, es un gran ejemplo de mezcla de texturas textuales y musicales. A veces, las canciones de protesta, las letras políticas, pueden ser oscuras, confusas, oblicuas o, bien, la música te distrae de esto. Aquí hay otro enfoque. Beats que aniquilan y un mensaje complejo pero inconfundible. ¿Se puede explicar la historia de esta manera?

El futuro parece agotado. Las distantes distopías llegaron. Los lives y raves parecen una idea lejana y han sido remplazadas por Live Coding y Algoraves. Los algoritmos no solo han entrado, sino que son un universo cotidiano en la música. ¿Qué sonidos crees que hoy prevalecen? ¿Cuáles son las búsquedas que más persisten? ¿Hacia dónde crees que va la música?

Las primeras dos frases muy bellas, pero tristemente expuestas. Solo puedo decir, como un pequeño consuelo, que desde 1980 la vida me ha parecido pasar en cinco minutos ¿quién sabe …? No esperaba que hubiera tanto futuro como viví. Mencioné raves asumiendo que el Coronavirus pasará o retrocederá como un factor en la vida diaria. De lo contrario, o mientras tanto, el concepto de “espacio compartido” es menos geográfico, más virtual. No sé, pero me pregunto si existe la posibilidad de un espacio virtual compartido que no incomode ni alarme a las autoridades y en qué ideas y movimientos se puedan desarrollar mejor. Las raves reales, especialmente ahora, se pueden cerrar con el pretexto (hasta cierto punto genuino) de salud y seguridad, etc. Entonces, ¿tal vez este sea un futuro potencial, COVID o no COVID? (Ya sabes, un buen tipo con el que hablar sobre esto es el propio hijo de Simon Reynolds, Kieran Press-Reynolds, que está muy adelantado en este tipo de cosas. ¡Su trabajo está en línea!

Cada década ha tenido una suerte de escena que la industria ha tratado de adosarle al tiempo; pasó con el krautrock, punk, new wave, electrónica, rap, grunge, hip-hop, etc., ¿en qué momento de la música nos encontramos? ¿Qué estéticas son las más representativas del actual momento social e histórico?

Creo que esas décadas se han ido, son muy finales del siglo XX. No es que nadie tenga ideas nuevas; es solo que no hay margen para grandes avances como los del siglo XX. No hay escasez de música y músicos brillantes; como he dicho, ¡probablemente haya un excedente!, ahora tenemos una enorme y creciente simultaneidad de todo. En un momento la política progresista del siglo XX mereció respuestas formalmente progresistas: en música clásica, free jazz, rock psicodélico. ¿Quizás exista hoy un caso para una simplicidad brillantemente informada?

¿Qué procesos crees que han influido en la música que hoy escuchamos? ¿De qué forma lo ocurrido tras la muerte de George Floyd -muy similar a lo que ocurrió en Chile- ha influido en los sonidos y discursos existentes en esos sonidos?

La música que escuchamos hoy es el resultado de procesos históricos enormemente complejos. ¿Cuántas personas que escuchan techno o dance son conscientes de que su brillantez tiene sus raíces en el trabajo de Pierre Schaeffer, Stockhausen, incluso en el primer “tocadiscos” del mundo, de John Cage? Hace 20 o 30 años diría que casi nadie, pero cada vez más personas se dan cuenta de estos antecedentes. En cuanto a tu segunda pregunta, no estoy seguro de que haya habido una respuesta rápida, similar a la de, por ejemplo, Public Enemy. Quizás muchas mini-respuestas han pasado desapercibidas. Puede ser que algunos de estos movimientos funcionen sin una banda sonora musical. Pero tú estás en una posición mucho mejor que la mía para responder a esto, o incluso para ayudar a crear respuestas.

En el caso de Chile, desde Violeta Parra a Víctor Jara, de éste a Los Blops y, de éstos a Ricardo Villalobos, la música ha conocido el peso de la historia: represión, censura, exilio o neoliberalismo depredador. Si hiciéramos un repaso por cada década, desde los 70 hasta hoy, ¿qué músicos crees que han creado una obra que explican el mundo que vivimos?

Me alegro de que hayas mencionado a Víctor Jara, cuyo destino leí por primera vez en mi adolescencia. Es una figura que todos los jóvenes deberían conocer y venerar; no solo por su música sino por todo lo que pasó. Debería ser elevado al estado de un icono. Más allá de esto, creo que ningún grupo o músico ha resumido individualmente su tiempo, y solo ha explicado retrospectivamente el mundo en el que vivimos después del hecho. Bob Dylan no lo hizo, ni siquiera David Bowie, o incluso The Beatles. (¡Estos simplemente eran el mundo!). Ningún músico o grupo es capaz de explicar el todo. Estas explicaciones provienen de juntar las actividades de varios artistas y buscar tendencias generales. La música ciertamente proporciona explicaciones, pero estas son complejas y de amplio alcance y requieren una amplia escucha. Además, muchos de los músicos no se dan cuenta de que están explicando el mundo, porque son sintomáticos de él.

En Chile, primero fue el estallido social, que llevó a la calle los sonidos y voces que demandaban dignidad; luego una pandemia, el silencio que imploraba el encierro por mantener la vida. Entre uno y otro polo, la industria de la música también ha sufrido cambios o, al menos, ha hecho más visible su forma de operar. ¿Cómo vez el escenario de estos momentos?

No sé si responde a tu pregunta, pero creo que debería recordarse a Villalobos para que actúe como una inspiración musical y una fuente directa de aliento para los jóvenes chilenos, ¡para que se unan al ejército nacional de resistencia! Creo que su enfoque musical es un ejemplo supremo. Latidos, abstracción, comentario político. ¿Quizás ha sido un apoyo? Yo espero que sí. En cuanto a tu segundo punto, como resultado de la influencia de internet, hacer música hoy no es una oportunidad comercial para la mayoría de la gente. Mick Jagger señaló que la “industria de la música”, como la conocemos, sobrevió solo un breve lapso, de 50 a 60 años; historia durante la cual tuvo la suerte de hacer una fortuna. El papel de la música seguirá siendo vital, quizás en la medida que se libere del sentido comercial. Se puede hacer con otros fines: recreativos, espirituales, comunitarios, artísticos, como banda sonora de la insurrección, o simplemente un producto “inútil” cuya “inutilidad” desafía la necesidad de la producción industrial para cumplir un propósito funcional. Como seres humanos somos más que eso. Hacer simplemente esa música puede ser una protesta política en sí misma. Personalmente, creo que las nuevas mutaciones probablemente serán electrónicas, ya que todas las demás formas están agotadas.

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