FASE 002: Pululosz dialoga acerca del luto

Como parte del trabajo de Grieta mag y la Industria Musical Independiente Electrónica Chile (IME), comenzamos a discutir las posibilidades conceptuales de cada número. FASE son lives y entrevistas a distintos productores nacionales, que nos permitirán descubrir, a partir de la música, el entendimiento que tienen de las ideas contenidas en nuestro sitio. “No creo poder seguir esmerándome para conseguir algo en Chile”, reveló.

Por Sebastián Herrera

Es de esa generación que ya no tiene miedo. Los encargados de despertar a los que nos habíamos dormido, los que saltaron los torniquetes, se comunicaron por plataformas digitales e hicieron de las redes sociales el nuevo gran muro de la protesta nacional. La productora, dj y música, Sofía Fuentealba (Pululoz), es una de las responsables de recibir la posta, crear los nuevos sonidos y álbumes que nos darán luces del porvenir. Siempre y cuando éste exista y no sea solo la última luz que resiste en su ocaso. 

En abril del 2019, editó su disco Sinfotálamo, título que resultó de un recuerdo escolar, pero que ahora fue utilizado para dar nombre a un conjunto de tracks en el que coexisten experimentos sonoros, juegos y urgencias, que crean estados que van de la experiencia al rito; un diario cósmico de las ondas sonoras que incrementan su velocidad cuando la aproximación del imaginario se aleja de su interior y se acerca al exterior, a los territorios y sus costumbres perceptibles, un modo de presentar la música que busca experimentar, romper, y descubrir nuevos puntos de fuga. 

El EP fue muy conciliador con sus métodos y experimentos, que pueden ir desde el IDM, pasando por el drum & base o jungle, mixturas y conjugaciones sonoras, ruidos y glitch, que se encuentran como una briza oceánica que colisiona en la rompiente, que se retrae y expande en ineludibles pulsos envueltos en formas y tentativas ambientales. 

Usualmente parto haciendo baterías, pero luego no sé en qué puede terminar. Por ejemplo, en el último remix que participé tenía algo muy armado, pero a último momento agarré un retrigger, desarmé todo y, al final, eso quedó. Es bueno a veces desordenar todo. Aunque ahora escucho mucho más hip hop, low fi, beat tape y gracias a eso he ido aprendiendo, con mis compañeros, a usar ableton para desarrollar ese tipo de beats a partir de un live”. 

No hay miedo, porque no hay futuro. Esa parece ser la idea general que existe en el ambiente. Una mirada desesperanzada, pero al mismo tiempo punk. Sofía es parte de una generación que trabaja al otro lado del paradigma común, operando desde tejidos más diversos, humanos, confiables, donde existe respeto y reconocimiento del otro; donde la tecnología es una prótesis adherida en sus cuerpos, que les permite enfrentarse a este nuevo mundo, desde otro lugar y con otra mirada, tal vez, menos romántica, pero más realista. 

“Hay que asumir que la industria, de cierta forma, murió. No va a volver a ser la misma. Ya no existirá la manera en que solíamos trabajar, como lo que ocurre ahora al no poder ir a un lugar físico. Nuestra misión es aprender a desarrollarnos más dentro del mundo virtual, poder estudiar y entender bien las formas en que podremos continuar tocando música, utilizando las plataformas que existen a nuestro favor”.

Pululosz es parte del colectivo Caustics, uno de esos espacios prístinos, que nos hace pensar que existe un mejor mañana. Lejos de aislarse entre sus propios códigos de desciframiento, ha forjado un puente con generaciones anteriores, permitiendo un balance de la escena, un lugar que equilibra el peso y experiencia del pasado, con la mirada e ideas del futuro. 

“Entre nosotros permanentemente nos apoyamos. Pero además de nosotros, Pueblo Nuevo siempre ha estado ahí, nos han invitado a colaborar y trabajar constantemente. Nosotros estamos agradecidos y hemos intentado devolver la mano, porque nos han dado la oportunidad de saber más cosas, porque llevan más tiempo en esto. Además, es genial el trabajo que han hecho, todo lo que suben está para libre descarga, en formatos como flac o wav, haciendo posible que la gente pueda tener un alcance más cómodo de la música”. 

Una colaboradora constante del sello ha sido la productora nacional, Kamila Govorcín, con quien no solo han compartido fiestas, sino también la producción, como el EP Movimientos, trabajo que le permitió a Govorcín mostrar un nuevo sonido, más experimental, dúctil y cercano a las nuevas búsquedas que hoy explora. 

“Siempre la íbamos a ver tocar, escuchábamos sus discos o la escuchábamos cuando salía en alguna radio, tratábamos de estar muy pendiente de lo que hacía, porque realmente nos gustaba su trabajo. La Kamila siempre fue un referente, poder conocerla o tocar con ella en las mismas fiestas ha sido algo muy significativo para mí y todos nosotros”.

La eterna pregunta que generaciones y generaciones ha arrastrado no solo en la música, sino en el arte en general, es cómo hacer convivir el desarrollo creativo, con las exigencias propias de la vida “normal”. La solución, para muchos, sigue siendo una incógnita, aunque para las nuevas generaciones, las posibles respuestas parecen no estar aquí. Al contrario, Chile, parece ser un terreno infértil, al menos, en el corto y mediano plazo. 

“Me dedico 100% a esto. Estoy permanentemente estudiado sobre programas para conseguir mejores sonidos. Pero acá es realmente difícil ganarse la vida. Se puede, pero no se valora tanto como en otros países. Hay que pelear un espacio. Y, si antes era difícil, ahora más aún. Ya no espero nada de acá. Para mí murió. No creo poder seguir esmerándome para conseguir algo en Chile. Solo quiero concentrarme en poder aprender bien el uso de programas y tratar de irme de aquí”.

¿Por qué es tan determinante tu apreciación de la escena local?
Porque creo que no se va a recuperar. Ya no queda nada para nosotros. A veces creo que es iluso seguir trabajando para poder vivir de esto o, incluso, es iluso pensar en recuperar lo que antes había, porque si eso de antes ya no era valorado, ¿qué es lo que vamos a conseguir? Creo que lo mejor es concentrarme en el objetivo final. Eso es tratar de ir afuera, a Berlín o Dinamarca, a países donde existan más probabilidades de poder desarrollarse como músico electrónico, que es lo más importante. 

¿Cómo has podido desenvolver profesionalmente en este periodo?
Desde antes que todo esto pasara, con Caustics hacíamos transmisiones y, ahora, solamente radicalizamos eso que estábamos haciendo, en el sentido de preocuparnos por tener un mejor sonido, o generar instancias que sean más claras para que la gente pueda sintonizar y llegar a escuchar lo que hacemos. En mi caso, he ido profundizando más cómo funcionan los softwares y en cómo editar los videos para que lleguen a más personas y en un mejor formato. 

¿En lo musical te ha afectado la sobre tecnologización de las herramientas?
Siempre he sido muy computín, entonces no ha cambiado mucho mi forma de hacer música y tampoco en la forma de acercarme a la tecnología. Lo que sí ha cambiado es el modo en que lo llevo adelante. Antes iba a tocar mucho a clubes y a lugares físicos, donde podía ganar dinero para poder vivir de esto. Ahora hemos tenido que ir viendo cómo ingeniárnosla para poder volver a hacer sustentable esto desde la casa. Ese es el desafío más grande. 

¿Lo han conseguido?
A nuestro modo, lo hemos conseguido, vía Bandcamp, pidiendo donaciones, haciendo shows, polerones, poleras, descargas de discos y todo lo que se pueda hacer para poder continuar haciendo lo que nos gusta.  

¿Qué crees que hoy está de luto o cuál es tu forma de relacionarte con el concepto?
Es un momento especial donde se expresan y compartes los sentimientos frente a alguna situación de perdida de algo o alguien querido. Así como un espacio para reflexionar y mostrar tu apoyo de la forma que sea. Ahora mueren formas de relacionarnos frente a lo establecido, como las industrias y monopolios y nace una nueva forma de expandirnos, en el modo de comunicarnos con las redes de apoyo y actividades, a través de internet, su virtualidad e innovación.

¿Cómo trabajaste este live para FASE?
A través del software Ableton en mi computadora. Utilicé samples, drumkits, mi voz y algunos dreamy pads que me gustan mucho. Me basé en la percepción de aceptar la muerte como un cambio positivo, así como aceptamos la vida y hacemos mejores cosas para vivir mejor. Aceptar la muerte es también aceptar la vida. Gracias a eso podemos lograr nuestras metas y colaborar a que el mundo y el universo sea un lugar mejor.

FASE 001: René Roco dialoga acerca del luto

Como parte del trabajo de Grieta mag y la Industria Musical Independiente Electrónica Chile (IME), hoy comenzamos a discutir las posibilidades conceptuales de cada número. FASE son lives y entrevistas a distintos productores nacionales, que nos permitirán descubrir, a partir de la música, el entendimiento que tienen de las ideas contenidas en nuestro sitio. Hoy es el “Luto” y René Roco el encargado de dialogar con este concepto.

Por Sebastián Herrera

Las formas de producción y exposición están cambiando. La música ha comenzado a resignificar sus propios materiales. Un álbum, un EP, un sencillo. Hace pocos meses, el músico, productor, compositor y fundador del sello Tensa, René Roco, lanzó algo así como una respuesta o, más aún, una declaración de principios. En una entrevista para Ciudad Sonora, a propósito de la publicación de una colección de álbumes, explicó parte de su leitmotiv: “menos es menos y más es mucho”. Esto, luego de editar, bajo su propio sello, siete discos: “Buganvilia”, “Audio”, “Copérnica”, “Adhio, Ryio”, “Soko” y “Colaboraciones”. Cada unidad puede entenderse en sí misma, pero al mismo tiempo en conjunto. 

En tiempos de independencia con lógicas de mercado, de singles y riesgos mínimos, un lanzamiento de este volumen y contenido es un real manifiesto, una forma de presentarse y enfrentar al mundo. Más aún, si descubrimos las formas contenidas dentro de cada uno de esos discos: piezas que experimentan con el sonido, con una electrónica dúctil, polirrítmica, atmosférica, ambiental, que juega entre beats y brakbeats, entre el IDM y el ambient. 

Las formas de proceder de la música en general están cambiando. El productor, músico o artista contiene hoy nuevas connotaciones en función a las nuevas aproximaciones que, aparentemente, se intentan imponer, que dan un nuevo lenguaje al quehacer, tanto en su resultado como en su entendimiento. 

¿Qué tiene de especial un lanzamiento como “Siete Discos”? Algo simple, pero que escasea en los tiempos de hiperproductividad y dictaduras algorítmicas: discurso. Una respuesta a los tiempos de grandes volúmenes y fugaces velocidades, la posibilidad de suspender el ritmo y, a partir de quiebres a patrones establecidos por otros autoritarismos, como la ley del cuatro cuartos del techno y más, establecer un nuevo momento, un nuevo tiempo, una nueva forma de entrar en la música. 

¿De qué forma este momento de pandemia y estallido ha modificado tus propios procesos creativos?
No he sentido un gran cambio en lo creativo al menos. Aunque si me llamó la atención el término “Luto”, que propusieron para este número, porque describe un poco este sentimiento frente a lo que está pasando. Más allá de lo obvio, este concepto tiene que ver con dejar ir, reflexionar, aceptación y con aceptar una vida nueva y desconocida. Desde el 18 de octubre ha sido intenso, de pronto nos sacaron de la burbuja en la que estábamos inmersos y darte cuenta que nada es tan importante realmente, ni la cantidad de trabajo, ni la cantidad de música que puedas sacar. Nada importa cuando algo así se presenta. Es algo más importante, una manifestación que incumbe a más gente, que refleja lo que todos piensan. Eso fue el principal cambio, comenzar a pensar cómo plantearme en el arte, cuestionarme qué quiero ser y hacer como artista, cuál va a ser mi posición frente a todo esto.  

¿A qué conclusiones te llevó esto?
A que hay ser más desafiante. Personalmente me gusta ser irónico, crear algo como una ironía dentro del humor, distanciarme de lo obvio, para crear una especie de humor entre líneas, que pueda llevar a lo político, social o crítico. Ese es un proceso nuevo, en el sentido que no te pregunta qué hacer artísticamente, sino en cómo lo que haces puede intervenir otras esferas más allá de lo netamente musical.

¿Crees que hay pares que piensan del mismo modo? ¿existe algo así como una comunidad en la electrónica?
Aunque generalmente trabajo solo, me gusta encerrarme en mí para decantar ideas que quiero hacer y concretarlas, desde que partí el sello, a principios del 2019, he estado en contacto con más personas, con las que comparto cierta concepción sobre lo que hacemos. Estuve trabajando con Erika, Delia, Escobar Gallardo, Lars From Mars, Ukyo y con varios amigos más, con los que disfruto lo que hacen y que quería publicar. 

A diferencia del rock, lo que ocurre en la electrónica es que nadie orbita solitariamente, sino que se formaron comunidades que dialogan permanentemente, ¿cuáles es tu mapa y tejidos que has creado en la escena?
Creo que parte de tener una misma visión musical. Dentro de eso está la gente de Caustics, Modismo, Panal, Pueblo Nuevo y los que te mencioné anteriormente. He descubierto que me he vinculado a muchos movimientos con los que siento que puedo contribuir, ya sea desde mi propio trabajo, publicando o compartiendo con ellos. Por eso no creo sentirme parte de un solo lugar, sino que busco distintas realidades, miradas o estilos. Lo que me interesa es el cruce y poder conocer más cosas. 

¿Crees que la electrónica vive su propio proceso de cambio? recuerdo que en el 2000 hubo una explosión del rock con todo ese sonido garage y vintage de los 70 y 80. Diez años más tarde, la electrónica vive su propio auge y revista ¿a qué crees que se deba? ¿crees que más que sonidos futuristas, la electrónica apunta a un tiempo inverso o retro?
Es interesante ese cruce que ocurre con el 2000. Creo que tiene que ver con algo práctico que es la accesibilidad a los instrumentos. Me imagino que en el 2000 había más acceso a hacer música rock y que ahora, eso mismo ocurre con la electrónica, es mucho más accesible una interfaz de audio o algo para mezclar, componer, o tener un sintetizador. En los 90 era muy lejano todo eso. Esa especie de nueva camada que nace ahora tiene que ver con que muchos de esos productores, o djs pueden adquirir los equipos con mucha facilidad y, en base a eso, construir un discurso musical, ya sea haciendo techno, apropiándose del espíritu punk o haciendo cosas en casas ocupas. Lo que une es la posibilidad de compartir la vibración e intensidad de la música.

¿Cómo te acercaste con tu trabajo al tema de este número?
Luto es un momento dividido en episodios, desde la calma, la contemplación, aceptación, rabia, caos, entrega y cambio. Esta idea de luto representa la muerte del pasado, y el comienzo de una vida incierta, poco predecible, intensa y estimulante. Polett Polett me dijo que todos estábamos de luto, muchos estaban dejando morir quienes eran, y es cierto, todos estamos experimentando la muerte de una y otra forma.
Todos estamos viviendo nuestro luto.

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